domingo, 19 de octubre de 2014

DUEÑA Y SEÑORA DEL ARTE




Huércal_Overa era el lugar, las diez de la noche la hora, y miles de personas, tantas hasta llegar a agotar todas las localidades, los afortunados. Tantas como tres mil. Es lo que tiene hacer cuentas, para que luego no inventen: 39 filas con 67 localidades cada fila. Si a eso unimos, decenas y decenas de fans en los laterales de las localidades con numeración (adjunto video), de pie, las cuentas no engañan, por mucho que quieran hacer creer lo contrario.


La Pantoja cuelga el cartel de no hay entradas y la localidad almeriense se viene abajo mucho antes de empezar el concierto. El que os escribe, alguna experiencia tiene ya en conciertos de la sevillana, y lo de ayer, fue de esas noches en las que te das cuenta del motivo por el cual, una artista lleva cerca de 45 años dedicándose a hacer vibrar a millones de personas por medio mundo.
Sobrada de arte y de voz, emotiva y emocionada, soberbia, cautivadora, seductora, flamenca, coplera, desgarrada, entregada, contenida, sufrida, agradecida… Podría y podría continuar. ¿Cuántas Isabeles existen encima de un escenario? Millones, por minutos, por segundos, y eso, los afortunados que anoche la pudimos disfrutar, lo vivimos ensimismados y borrachos de tanto arte.


El público de Huércal-Overa, y los muchísimos desplazados desde distintos puntos del país, supieron agradecer tanto, y tanto tan bueno. Nada más empezar el vídeo que da comienzo al concierto, se notaba que las ganas de Pantoja eran muchísimas. Ovación triunfal ante la aparición de la trianera en el escenario. Gritos y mucha gente llorando, sí llorando. Es tanto lo que esta mujer provoca, que los sentidos de sus admiradores se desbordan ante su presencia.
Gritos al unísono que ya son rituales del Pantojismo: “Estamos contigo!!”, “Viva la madre que te parió”, “Eres lo mejor de España”, “Ay, ay, ay, Pantoja es lo que hay”… Igualmente, en multitud de ocasiones se coreó su nombre tras el fin de algunas canciones o la jaleaban por rumbas cada vez que se terciaba.


Parca en palabras, Isabel se limitó a mostrar sus dones y artes, sin apenas hablar, sólo para dar las gracias. Las canciones se sucedían una tras otra, un rosario de temas archiconocidos por todos los presentes, que en más de una ocasión, cantaron a dúo con la artista, como ocurrió en “Así fue” y “Se me enamora el alma”.
Divertida y cómplice con su gente, como ella llama a su legión de seguidores, se produjeron dos momentos para recordar. Uno de ellos fue cuando cantó por rumbas varias canciones del “Cantajuegos”, que dedicó a sus dos nietos, Francisco y Alberto. Con “Se me enamora el alma” hizo de mimo, gestualizando y haciendo mímica en la primera parte de la canción mientras era el público quien cantaba.


Por más que inventen y que repitan hasta la saciedad que su público tal o su público cual, la realidad y el hecho objetivo es que su público sigue muriendo por y con Isabel Pantoja, como siempre fue y como sigue siendo. No lo digo yo, lo dicen los hechos. Quien diga lo contrario, miente descaradamente. Sus fans, se movilizan en masa allá donde la sevillana tiene un concierto, y es doble su victoria. Las mentiras que giran en torno a ella, ya no en lo personal, que en eso nunca entraremos, mentiras en lo profesional, que también las hay. A pesar de ese tipo de boicot a su trabajo, es doble mérito colgar el “no hay localidades”. No sólo juegan con su trabajo, también lo hacen con el de cuarenta familias, cuarenta profesionales que ganan su sueldo cada vez que la artista se presenta en alguna ciudad.



Rodeada por amigos y amigas de toda la vida que se desplazaron hasta la localidad almeriense, así como de su hija Isabel y su nieto Alberto, la de anoche fue sin duda una velada intensísima para la tonadillera. Mujer que sorprende a propios y extraños, que se reinventa una y mil veces, sacando fuerzas de flaqueza para dar lo mejor de sí misma.


 Sus útimas palabras antes de despedirse fueron: “Que la virgen del Rocío nos dé salud, que es lo más importante, lo demás, venga lo que venga, que sea lo que Dios quiera, pero con las botas puestas seguro!”
Está claro que Dios la bendijo desde la cuna, por ello, es la DUEÑA Y SEÑORA indiscutible de los escenarios. Su próxima cita es en Oviedo. Allí estaremos.

Agradecimientos: Pepe Castillo Jurado (fotos).

José Mª Vidal