martes, 21 de octubre de 2014

ARTÍCULO DE CRISTINA PELOCHE


"La Constitución de 1978, es nuestra norma fundamental y básica, y consagra el derecho a la igualdad de todos los españoles ante la ley sin que quepa discriminación alguna. También nuestro Código Penal impone que la finalidad de las penas privativas de libertad son la reeducación y reinserción social.
Ante el cariz tomado en los últimos días por el mal llamado por algunos medios "caso Pantoja", resulta obligado que como ciudadanos hagamos algunas reflexiones. La situación es ésta, nuestro Código Penal permite al juez suspender una pena de prisión de hasta dos años, que es el caso de la cantante, salvo situaciones excepcionales. Esto se hace con delincuentes primarios debido a que se considera perjudicial el ingreso en prisión por cadenas tan cortas. La señora Pantoja cumple con todos los requisitos que exige la ley para no entrar en prisión, pero parece que al ser una persona famosa y conocida, la justicia podría olvidar la igualdad en la aplicación de la ley por ser un presunto caso de alarma social. ¿Es que la señora Pantoja no es igual al resto de los españoles? ¿Es que ella se merece ser un chivo expiatorio, un caso ejemplarizante por el hecho de ser quién es? Si fuese así, todo nuestro derecho, toda nuestra sociedad se colapsaría porque este hecho sería contrario a un estado de derecho liberal, que se basa en la primacía de la libertad y del derecho.

No podemos, a nuestro antojo, decidir quién es merecedor de entrar en la cárcel o no por solo su notoriedad. ¿Qué garantías tendría todo nuestro derecho si hace excepciones sin razones objetivas? Nos llevaría a una sociedad arbitraria con un Estado arbitrario ante el cual no tendríamos ningún derecho.
Los casos llamados de alarma social por el puesto que en ella ocupan quienes presuntamente han infringido la Ley, crean una crisis en el sistema judicial que hace que ya no garanticen derechos y libertades ante el Estado, sino que volvamos a un estado represivo autoritarista, en que las penas eran proporcionales al mal causado y en la difusión de penas ejemplarizantes totalmente ajenas a la dignidad del individuo, dignidad recogida por la constitución y otros instrumentos universales reconocidos por el mundo, como el Tribunal de Estrasburgo.

Es el juez quien debe decidir teniendo toda la información de caso, así como las pruebas y demás aportaciones de los juicios, pero no en base a la alarma social creada en parte por el tratamiento de esta caso por los medios de comunicación que, en vez de informar, tergiversan y manipulan la información para hacerla más rentable.
La cantante también tiene el derecho a reinsertarse en la sociedad y reeducarse, si es que alguna vez ha estado fuera. No es recomendable que una persona totalmente insertada en la sociedad ingrese en prisión porque causaría el efecto contrario, la desterraría, siendo otras medidas más adecuadas y oportunas para estos casos.
No se defiende en este artículo la impunidad de conductas contrarias a la Ley ni mucho menos, se defiende la igualdad de todos ante esa misma Ley y la menor lesividad de otras penas no privativas de libertad y su mayor efectividad en este caso, teniendo por excesivas las primeras.
Todos deberíamos plantearnos que en el caso de que a la Señora Pantoja no se le suspendiera la entrada en prisión cumpliendo el resto de requisitos, esto sería síntoma de una enfermedad grave de nuestro ordenamiento jurídico, que por cumplir con la presión social, se puedan violar los derechos fundamentales de una persona, aunque se llame Isabel Pantoja y con ello se puedan cubrir muchas horas de televisión y páginas de diarios, ocultando otras noticias seguramente más relevantes para los ciudadanos."

Cristina Peloche

(Abogada)