sábado, 5 de octubre de 2013

DE CÓMO ZARAGOZA SE RINDIÓ A ISABEL


ISABEL PANTOJA AGOTA LAS LOCALIDADES DE SU CONCIERTO 

Era una cita esperada, muestra de ello es la rapidez con la que las 1600 localidades del Auditorio se agotaron días antes de que el concierto se llevara a cabo.

Zaragoza la esperaba y ella se dió por completo. Vestida de negro y marcando una espléndida figura, apareció Isabel Pantoja envuelta en ese aura de "última gran estrella nacional" que se percibe nada más verla salir al escenario.

Morena y muy guapa, Isabel recibió los vítores y aplausos de los incondicionales que la recibieron entusiasmados. Ni las lenguas meledicentes, ni las invenciones de programas de televisión, ni nada que se pueda imaginar, pueden con el poderío de la trianera. 

Tras la proyección de un emotivo video sobre su larga, extensa y exitosa vida profesional (no hay que olvidar que son más de cuarenta años sobre los escenarios) y tras los sones de "Embrujá por tu querer", apareció Isabel Pantoja. 

El maestro Rabay la acompañaba en esta ocasión, dirigiendo la orquesta, haciendo del conjunto un espectáculo de primerísima calidad. Fueron muchas las canciones que Isabel fue desgranando poco a poco, sin prisas, recréándose en cada una de ellas, mimándolas e interpretándolas como ella solo sabe hacer.

Con una majestuosa bata de cola rosa, comenzó la parte más coplera. No olvidemos que es conocida popularmente como "La Reina de la Copla", título que no forma parte del marketing de ninguna discográfica. Ese título se lo ha ganado ella con los años, dejándose la voz y el alma en los escenarios de medio mundo. Ese título, se lo ha concedido el pueblo. Cabe destacar de esta segunda parte, una soberbia interpretación de "Suspiros de España", con la que una vez más, el público vibró.

Y para terminar, la parte flamenca. En esta última parte del concierto pudimos disfrutar de la Isabel más racial. Al son de guitarras, palmas y cajas, Pantoja puso el colofón final a un concierto que aunque extenso en horas, se hizo corto en  disfrute. Todo un disfrute para los sentidos. 


José Mª Vidal