sábado, 10 de diciembre de 2011

Navidad a la Pantoja


No suele dejar Evangelina «el puchero» en otras manos que no sean las suyas, pero el jueves 8 era día de fiesta. Fuera delantal, de tiros largos. Es «la fan número uno» de Isabel Pantoja, aunque hasta ahora se ha tenido que conformar con verla por la tele. Las hijas y la nuera le han comprado una localidad de lujo en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde la tonadillera grabó el jueves y ayer la gala de Navidad que Telecinco emitirá en la velada del 25 de diciembre. «A ver si canta 'Marinero de luces', esa es imprescindible».

La de Navidad es la primera aparición de la Pantoja tras la firma de la paz con la cadena que durante años fue su pesadilla. También dará las campanadas con su hijo Kiko y con Jorge Javier Vázquez. «2012 va a ser ma-ra-vi-llo-so. Porque este es un gran país y porque ya nos toca». Palabra de Isabel. Menuda pero grande y chula porque puede serlo, ella sola llena el escenario.

Se echa la mano al pecho, regala besos a su madre y a sus hijos -Kiko e Isabelita-, que la acompañan desde el palco... Coquetea con el bailaor: «Anda que no es guapo ni ná»; y con el público: «Estás para comerte», le grita un señor que emerge con entrega entre la marea femenina y madura. «Entera, para comerme entera», responde ella al guiño, poniendo la sal y la pimienta a un espectáculo que se alarga cuatro horas y que se hace un poco largo por momentos. Casi cuarenta números con una puesta en escena flamenca y navideña. Ella canta veintitantos temas. Del resto se encargan sus 'amigos' -la gala se llama 'Feliz Navidad Isabel Pantoja y amigos'-: Miguel Poveda, Luis Cobos y la orquesta, mariachis, un cuadro flamenco, un ballet y dos corales -de los créditos se cayeron a última hora Montserrat Caballé y Joaquín Cortés por problemas de agenda-.

Consigue Isabel hacerles a todos partícipes de la misma fiesta, intercalando villancicos de siempre con sus temas mil y una veces cantados. 'Así fue', 'Se me enamora el alma', 'A mi manera'... Cuando le dedica una canción a su madre, Kiko se pone en pie y aplaude a la abuela. «¡Viva doña Ana!». Y la señora se hincha de puro contento, como si no acabara de creerse que esa cría salerosa que ya despuntaba en Triana con 7 añitos abarrota hoy teatros.
El padre de Isabel no llegó a ver a su hija triunfar, se fue con esa pena. Lo cuentan en un emotivo vídeo que reconstruye la biografía de la tonadillera y que llena los espacios que exige una grabación televisiva. Salen en las imágenes unos jovencísimos y enamorados Paquirri e Isabel, luego la viuda de España. Y después 'Paquirrín' de crío. Ahora es Kiko Rivera y ya no sube al escenario a cantar con su madre. La arropa desde el público, sentado con su abuela, su hermana 'Isabelita' -la niña que adoptó en Perú, ya una adolescente- y su tío -hermano de Isabel-. Al otro lado, su novia, la exsuperviviente Jessica Bueno, que acaba de perder al bebé que esperaban.

La pareja acapara todo el protagonismo en su entrada al auditorio. Kiko y Jessica hacen el paseíllo de la mano y paran a saludar hasta cinco veces antes de sentarse -en la recta final del concierto se ausentaron media hora-. «¡Tú, sí que vales, tú sí que vales!», le grita el personal.

Y en estas disquisiciones, sale José Luis Moreno. «Amo esta tierra, este es el mejor auditorio de Europa y el público, uno de los mejores del mundo». Ya será menos... Se barajó llevar el espectáculo al Teatro Real de Madrid o al Liceo de Barcelona y una decena de ciudades españolas ofrecieron gratis sus recintos, pero el Palacio Euskalduna de Bilbao reunía mejores condiciones para la grabación -aquí sí han cobrado, se han recaudado 150.000 euros y se han vendido todas las entradas, 4.000-. Isabel Pantoja apoyó «con entusiasmo» la alternativa bilbaína y se sintió «muy acompañada» por el público. «Está muy satisfecha, ha percibido el cariño de la gente», contaba ayer a este periódico Chelo García Cortés, periodista del corazón y amiga de la tonadillera. Ocupó un asiento en la fila seis y un hueco en la mesa a la que se sentaron Isabel y familia a cenar.
Vio a la artista «nerviosa» en el arranque, pero «se fue sintiendo segura. Ella siempre va 'in crescendo'». Salió de blanco y rojo, arrastrando cola y cantando orgullosa eso de que ella es sevillana. Desde allí llegaron algunos del grupo de fans que la sigue por donde canta, unos 60 incondicionales de toda España. No se sientan en todo el concierto, palmean, se desgañitan... gozan. «Yo la sigo desde que empezó. Tengo todos sus trajes, imitaciones claro». Marlene Vallejo, del club de fans 'Adelante' de Aragón, lleva una identificación casera colgada al cuello con la foto de Isabel Pantoja. «A nosotros nos invita ella».

Otra mujer luce una chapa en el pecho con la imagen de la sevillana en lugar de la de la virgen y se ven hasta tatuajes con el nombre de la Pantoja. «Yo no soy fan, soy forofa, la he visto más de treinta veces y el martes la esperé a la entrada del ensayo». Enseña Adriana Alonso (Bilbao, 23 años) varias fotos con ella que tiene guardadas en el móvil y un tatuaje en el tobillo con una I y una P. No está muy fría la tarde pero sí fresca para el vestido ligero que lleva, como si fuera a una boda.

El personal sabe que es un día grande, supuestamente el de Navidad, que será entonces cuando Telecinco retransmita la gala. Aunque llevan ensayado desde el martes se cuela algún error. Como cuando Miguel Poveda desea al público una 'feliz Nochebuena' en lugar de 'feliz Navidad' -la emisión es el 25-.

Con esmoquin de Armani
 
Isabel se retira. Entrará y saldrá otras siete veces para cambiarse de vestido y de peinado y acaba el recital con esmoquin de Armani y cantando el chotis de 'El señorito': 'toma grifa y marihuana / estoy como una perra', teatraliza. Y su futura nuera se monda de risa desde el asiento. «Llevaba veintidós años sin ponerse esmoquin y ha dado una imagen super joven», considera Chelo García Cortés. Cierra Isabel el telón con 'A mi manera', y luego a cenar sopa al hotel.

Evangelina se ha saltado la cena, que medianoche no son horas de andar con pucheros. Ya piensa en el que pondrá mañana. Y una se la imagina feliz, trasteando en la cocina y tarareando 'Marinero de luces'. ¿Cómo no iba a cantarla?

lasprovincias.es