domingo, 21 de agosto de 2011

Pantoja no defraudó y ofreció un concierto con copla, tonadilla y flamenco





J.Yébenes /Ciudad Real
Isabel Pantoja arrasó en su cita en Ciudad Real. Alrededor de 3.000 personas disfrutaron durante más de dos horas de la actuación de la artista sevillana en el Auditorio La Granja, que reunió copla, tonadillas y flamenco.
Desde el minuto uno, los seguidores ciudarrealeños vitorearon a una espléndida Pantoja que en todo momento se mostró feliz y agradecida por el calor (tanto ambiental como humano) que recibió de un público siempre fiel.
El espectáculo, compuesto por varios temas de su último trabajo discográfico, ‘10 boleros y una canción de amor’, y de los temas-iconos de su vasto repertorio como ‘Marinero de Luces’, ‘Hoy quiero confesarme’, ‘Se me enamora el alma’, o ‘Que se busquen a otra’, empezó pasados unos minutos de las 23,30 horas del viernes con los primeros compases de la orquesta y los coros que hacían presagiar una gran noche de música española.
‘Con la gente que me gusta’ inició el recital acompañada en todo momento de los vítores y palmas de un público entregado, además de as ejecuciones maestras al piano del director de la banda, y siguió con la desgarradora ‘Buenos días tristeza’. Y bajo este marco del desamor y el desengaño llegó el turno a ‘Como nadie te he querido’ y la metafórica composición de Manuel Alejandro ‘Háblame del mar, marinero’ que cantara Marisol en homenaje a quienes destinan sus vidas al mar.
Entre tema y tema, la artista vestida con un magnífico traje largo color beige, hacía las delicias del público con llamamientos cariñosos a “los de atrás” y con sus continuos cortejos a los asistentes en sus “gracias Ciudad Real” o “es un honor cantar para todos ustedes”.
Y dentro de este ambiente amable y afectuoso, el concierto fue cogiendo cuerpo y temperatura, gracias a la entrega y desgarro de la tonadillera que demostró que sigue siendo una de las principales voces de copla de España. En este punto, su voz y el piano hicieron un maridaje perfecto para admirar la belleza de temas tan conocidos en su larga carrera como ‘Era mi vida él’, del disco ‘Marinero de luces’, con la paradigmática letra de “…aquel que me llenó la vida ya no vive aquí, la voz que me cantó al oído ya se marchitó y el sol de su mirada ya se fue”. Así, tras otra íntima interpretación de ‘Pensando en ti’, Pantoja abordó el célebre ‘Marinero de luces’ acompañado por todo el aforo, que no paró de lanzar piropos como “guapa” y “tú sí que vales”.
En lo que fue la primera parte, la cantante quiso acabar en un estado “súperfeliz” con dos rancheras pegadizas “hechas para mí” y uno de sus súper éxitos. ’Como ya no me amas’ es la típica canción mexicana reconocible por sus mariachis, mientras que ‘Tú a mí no me hundes’ tiene un estribillo iterativo que sirvió para consolidar la complicidad de la cantante con los fervorosos seguidores de Ciudad Real y comarca. Pero el culmen llegó con ‘Así fue’, pues su conocida letra sirvió de correa de transmisión hacia una segunda parte más flamenca. Sin la solista en el escenario, el público coreó durante varios minutos “Perdona si te hago llorar, perdona si te hago sufrir, pero es que no está en mis manos, pero es que no está en mis manos, me he enamorado, me enamoré”.
Tras momentos de música orquestal en lo que fue un perfecto chillout sinfónico, volvió Pantoja con bata de cola blanca y comenzó esta segunda parte con el conocido pasodoble ’Capote de grana y oro’ y la emblemática y legendaria ‘A tu vera’, que los espectadores siguieron al dedillo.
Este entremés sirvió a la tonadillera para retirarse por segunda vez del escenario y dejar paso a un solvente cuadro flamenco que cantó y bailó varios estilos del cante jondo.
Con la nueva llegada de la solista principal, cantó ‘Inocente pobre amiga’ y piropeó a Ciudad Real con el verso de que “es una flor que huele siempre a canela”. Y tras dos horas entonó ‘Se me enamora el alma’ para las delicias del público que volvió a ovacionar a la artista de Sevilla. Con su tercer estilismo, un vestido en tonos malvas azulados, se despidió “con un millón de besos” a unos asistentes “divinos”.
Sobre la 1,40 horas del sábado, Isabel Pantoja cerró el espectáculo para, tras unos minutos de petición de reanudación masiva, volvió con la emocionante ‘Salve rociera’ que hizo estallar en alegría y acompañamiento de los presentes. No ofreció más bises, a pesar de que el público le pidió reiteradamente la popular ‘Veneno’, que no se oyó en esta ocasión en Ciudad Real, aunque en la podría entonar en siguientes (dijo que “voy a volver”) visitas.
Con todo, es seguro que fue para muchos ciudarrealeños un concierto histórico e inolvidable de la reina de la canción española.