viernes, 5 de noviembre de 2010

Cincelada en la orfebrería lírica...


Recordemos uno de los infinitos homenajes a Isabel. Este fue especialmente emotivo, ya que surgió de los gitanos de Utrera, tierra con arte sin igual. Para tal ocasión, se creó un tríptico donde de forma narrada y poética, se hacía una especial presentación y homenaje a La Reina.
Mencionar, que en sólo dos ocaciones de tan añejo festival, se han conseguido vender todas las entradas. Una de estas ocasiones, fue la noche en la que Isabel fue  agasajada...
A continuación, podeis leer esas bellas palabras dirigidas a ELLA en el Potaje Gitano de Utrera.



ISABEL PANTOJA

Cincelada en la orfebrería lírica de Rafael de León y en el taller musical del maestro Juan Solano, la belleza natural y la esencia artística de Isabel Pantoja, nacida en el trianero barrio del Tardón, fue creciendo como un río rebosado de ilusiones, hasta irrumpir en el mundo de la copla, con el perfume que quema, de un rojo, rojo clavel, como una vertiente de brisa fresca que rodea la primavera, de Sevilla a Madrid, con un te quiero, vida, te quiero, encendiendo madrigales a la luna y al sol, con las penas y alegrías del amor.

Ya, el Potaje Gitano de Utrera, además de rendir homenaje al cante, -Caracol, Mairena, El Torre, Serneta, Fernanda, Bernarda, Perrate…, había reconocido a la copla, en la majestad de Doña Juana Reina, en la solemnidad de Marifé, en la dimensión de Rocío, en el perfil faraónico de Lola, y en la elegancia y finura de una Gracia de Lora.

Pero faltaba una cuenta en este rosario de arte que ensarta versos para que nazcan flores. Faltaba registrar en el marco de la mejor cultura, en el corazón de la sensibilidad de años que ya forman historia, el nombre de esa Niña Isabel, hija de Juan Pantoja_...amapola, entre los trigales verdes-, sin duda, la referencia más importante, hoy, de la canción española, voz de estética y de suspiros y risas, colores y notas, voz de hondas sacudidas gitanas, duende profundo que le mana de las bóvedas de su alma.

Por eso, este año, Isabel Pantoja -la nieta de El Pipoño de Jerez-, todo un mundo de inspiración y misterio, de eco y cadencia, todo un universo de luces y de sombras, de quiebros y latidos, la dueña del señorío y de la escena, sueño de una Sevilla mística de rimas y leyendas, conforme supo de la historia del Potaje y del ofrecimiento de admiración y cariño que le hacían los gitanos de Utrera, como expusiera un día a sus maestros León y Solano, dijo: Ahora me ha tocao a mí!

Manuel Peña Narváez.